Laura Posada Urrutia: estructura y alma
Desde una infancia rodeada de arquitectura, paisajismo y artesanías, Laura Posada Urrutia ha construido una práctica artística que explora los límites entre el diseño, la escultura y los materiales naturales. Marcada por un recorrido de incertidumbre y exploración interna, Posada Urrutia pasó de la arquitectura al arte, encontrando en materias primas orgánicas, como las pajas de pino y las hojas de eucalipto, un medio de expresión minucioso y meditativo.
Posada Urrutia en su taller
Su obra, profundamente influenciada por su formación arquitectónica, parte de un proceso riguroso de planificación digital para luego cobrar vida en la interacción paciente y casi ritual con la materia prima.
" Mi mamá ha trabajado toda la vida en temas relacionados con el paisajismo, y mi abuela materna es amante de las plantas, la naturaleza y las artesanías. Haber crecido cerca de estas dos mujeres me permitió desarrollar una conexión íntima con la naturaleza. "
Dentro de este descubrimiento abrupto de tu talento indiscutible, como has visto tu estilo, y su evolución?
La naturaleza siempre ha sido un tema recurrente desde que era niña y buscar entender la conexión que siento con ella ha sido el fundamento de mi vida. Estudié arquitectura con enfoque en paisajismo y, más adelante, trabajé en proyectos de arquitectura con madera. He pintado insectos en acuarela, dibujado caracoles y estudiado la disecación de hojas. Todos estos aprendizajes y experiencias me han llevado a crear estas instalaciones de pequeña escala con plantas secas.
Más allá de una categorización dentro de los movimientos tradicionales del arte o la arquitectura, su trabajo se inscribe en un diálogo íntimo con la naturaleza y el espacio. En este punto de su carrera, tras una primera exposición que superó todas sus expectativas, su camino como artista se despliega con genuino asombro, guiado por la fascinación por los materiales y el deseo de vivir plenamente de su práctica.
Cada pieza, compuesta por miles de fragmentos de pajas de pino cortados a mano, se convierte en una exploración de la geometría, la luz y la textura, evocando la rigurosidad de la arquitectura y la sensibilidad de lo artesanal.
Más allá de una categorización dentro de los movimientos tradicionales del arte o la arquitectura, su trabajo se inscribe en un diálogo íntimo con la naturaleza y el espacio. En este punto de su carrera, tras una primera exposición que superó todas sus expectativas, su camino como artista se despliega con genuino asombro, guiado por la fascinación por los materiales y el deseo de vivir plenamente de su práctica.
Cuéntame de tu proceso. Cómo empiezas una obra?
Mis procesos están estrechamente ligados a los de la arquitectura, ya que esa fue mi formación. En este momento, trabajo únicamente con pajas de pino para explorar las posibilidades de este material. El proceso comienza de manera digital. Primero, realizo un plano en el que experimento con la forma en dos dimensiones. Luego, con ayuda de algunos programas, exploro la volumetría en tres dimensiones. Cuando obtengo una forma que me parece espacialmente atractiva y compleja, defino el tamaño que debe tener cada paja para construirla. En el plano, cada paja está representada por un punto de un color específico que indica su tamaño. En total, utilizo cien tamaños distintos de pajas, que varían entre sí por micras.
Una vez planteada la obra digitalmente, paso a la ejecución física. Con corte láser, realizo en una tabla de madera los huecos donde se insertarán las pajas. Luego, usando una plantilla con los cien tamaños establecidos, corto manualmente cada una de las miles de pajas. Finalmente, comienzo a ensamblar la obra.
¿Ves que tu trabajo hace referencia a algún movimiento?
No. Sé que lo que hago es muy geométrico, espacial, volumétrico, pero no lo relaciono a ningún movimiento específico dentro del canon de la historia de la arquitectura. Lo que sí puedo decir, es que, con mi fascinación por la naturaleza y los procesos no industriales, puedo relacionar un poco mi estilo con estilos artesanales.